Instalar canalones parece una de esas tareas que muchos piensan que pueden hacer un fin de semana con una escalera, un taladro y algo de paciencia. Total, “solo es ponerlos y ya está”, ¿no? Pues la realidad es muy distinta. Los canalones son un elemento clave para proteger tu vivienda y una mala instalación puede generar más problemas que soluciones.
Humedades, filtraciones, fachadas dañadas y reparaciones constantes suelen empezar con un “lo hago yo mismo”. Vamos a ver por qué instalar canalones por tu cuenta no es buena idea y cuándo merece la pena confiar en profesionales.
Trabajar en altura no es un juego
El primer gran motivo es la seguridad. Instalar canalones implica trabajar a varios metros del suelo, normalmente en escaleras poco estables o zonas inclinadas. Un mal apoyo, una herramienta que cae o un pequeño resbalón pueden acabar en un accidente serio.
Los profesionales trabajan con sistemas de seguridad, experiencia y hábitos que reducen riesgos. Hacerlo por tu cuenta supone jugarte la salud por una tarea que no es tan sencilla como parece.

La pendiente correcta marca la diferencia
Uno de los errores más habituales en instalaciones caseras es no calcular bien la pendiente. El canalón necesita una inclinación exacta para que el agua fluya hacia la bajante. Si no la tiene, el agua se queda estancada; si es excesiva, se desborda.
Este error provoca:
- Acumulación de agua.
- Oxidación o deterioro prematuro.
- Goteras constantes.
- Mal funcionamiento en lluvias fuertes.
A simple vista puede parecer que todo está bien… hasta que llueve de verdad.
Medidas incorrectas y cálculos a ojo
Otro clásico del “hazlo tú mismo” es medir a ojo o improvisar. Cada vivienda necesita un canalón acorde a la superficie del tejado, al caudal de agua y a la distribución de bajantes.
Cuando las medidas fallan:
- El canalón se queda pequeño.
- El agua rebosa.
- Aparecen filtraciones en fachada.
- Se acortan drásticamente la vida útil del sistema.
Una mala medición suele significar rehacer el trabajo más pronto que tarde.
Materiales que no encajan con tu vivienda
No todos los canalones sirven para todas las casas. Elegir el material solo por precio es uno de los mayores errores. El clima, la orientación, la exposición al sol o el tipo de cubierta influyen mucho más de lo que parece.
Un material inadecuado puede:
- Deformarse con el calor.
- Agrietarse con el frío.
- Hacer ruido con la dilatación.
- Envejecer mucho antes de lo esperado.
Los profesionales saben qué material funciona mejor en cada situación y evitan problemas futuros.
Fijaciones mal colocadas y anclajes insuficientes
Un canalón no solo debe estar recto, debe estar bien sujeto. Cuando los anclajes están mal distribuidos o son insuficientes, el peso del agua y la suciedad acaba venciendo la estructura.
Esto provoca:
- Canalones descolgados.
- Deformaciones visibles.
- Daños en la fachada.
- Riesgo de caída del canalón.
Un error muy común en instalaciones caseras que acaba en reparación obligatoria.
Uniones y sellados que acaban goteando
Las uniones entre tramos, esquinas y bajantes son puntos críticos. Si no se sellan correctamente, aparecen las goteras. Muchos kits domésticos fallan justo aquí.
Un sellado deficiente genera:
- Filtraciones constantes.
- Manchas de humedad.
- Daños interiores.
- Reparaciones repetidas.
Y lo peor es que muchas veces el problema se detecta cuando el daño ya está hecho.
Sin garantía ni respaldo profesional
Cuando instalas canalones por tu cuenta, si algo sale mal no tienes a quién reclamar. No hay garantía, no hay seguimiento y no hay solución rápida. En cambio, una empresa profesional responde por su trabajo y te ofrece tranquilidad a largo plazo.
Esto es especialmente importante en elementos que protegen la estructura de la vivienda.
Al final, hacerlo tú sale más caro
El gran mito es que hacerlo uno mismo es más barato. La realidad es que, cuando algo falla, acabas pagando:
- Nuevos materiales.
- Mano de obra profesional para corregir errores.
- Reparación de daños en fachada o interior.
Es decir, pagar dos veces.

¿Por qué confiar en Tresalfa?
Si necesitas instalar o reparar canalones con garantías, Tresalfa es la opción segura. Su equipo analiza cada vivienda, calcula correctamente pendientes, medidas y materiales, y ejecuta el trabajo con seguridad, precisión y acabados duraderos.
En Tresalfa entienden que los canalones no son un detalle menor, sino una parte fundamental para evitar humedades y proteger tu hogar durante años. Por eso apuestan por soluciones profesionales que funcionan de verdad.
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